Queridos Balleneros y amigos de Punta Ballena, les contamos que las Jornadas del 26 y 27 de mayo se desarrollaron con buen caudal de visitantes y bajo un espléndido sol. Muchas fueron las actividades y todas con excelente desarrollo.
La acogedora Casa Estudio The Rock se transformó desde temprano en un club de artistas y vecinos, con muchísima obra tan ecléctica en sus estilos como altísima en su nivel.
Paula Pivel y Álvaro Lorenzo de Alto de La Ballena se portaron. Le explicaron el proceso de cada vino a los entendidos (y a algunos neófitos, detalle por detalle) y estuvieron al pie el cañón (detrás de una espectacular Barra), re amorosos, con tres variedades bien definidas en sabor, color, intensidad y aroma
Simultáneamente, los paseos al Arboreto Lussich salieron a tope. Cristina Pardo en la Bitácora recibió a montones de inquietos extranjeros, curiosos por la original propuesta de sus talleres en arquitectura en barro y fibras. Algo similar le pasó a Marisa Benencio de la Posada San Nicolás. Muchos fueron a conocer las reformas que dejaron el casco con toda su matriz de historia pero esplendoroso. A Casapueblo no paraban de llegar autos. El Torneo del Club del Lago tuvo tal concurrencia que dos de las promotoras permanecieron allí hasta la noche, y Rebeca Riva Zuccelli guió por el museo taller en su villa italiana (té mediante) a embelezados comensales.
Muchas de las actividades del Club de los Balleneros no se pudieron realizar porque el mar estaba “picado” y fue una pena porque Edgardo Gargano, su gerente, fue uno de los más impetuosos colaboradores de éstas Jornadas. Ya dijimos “sorry” a los amigos del Centro Cultural de Estudios Integrales porque sus actividades no salieron reflejadas correctamente en el folleto, y por suerte el profesor Ananda, dando muestras de una paciencia afín a su oficio, nos disculpó y nos pasó la lista de actividades que pueden consultar al pie de esta nota.
A la noche, en la fiesta había tanta gente de distintas edades y lugares, que la fusión y variedad hizo al placer (como generalmente). Pero no vamos a dar nombres porque son demasiados…. bueno, está bien, solo algunos. Pasaron re copados Roberto y Cristina Mulieri, la troupe en pleno de Punta Ballena Inmobiliaria, Alejandro y Martín de Inmobiliaria Néstor con sus señoras y las chicas de Inmobiliaria Pucurull. Iván Holjevak se quedó hasta el final dando su divertida charla, y no faltaron ni los plásticos festejando por partida doble, vernissage y fiesta, ni los amigos jóvenes de Punta Ballena, esos que vimos crecer y ahora están hechos unos divinos, con novias, etc. (¡que viejos estamos!). Chismes no esperen de nosotros. Además muy civilizadamente se portaron todos bien (Demasiado bien. Para la próxima auspiciamos un poco más de descontrol)
Las delicias se agradecen a Fabio Curcio de Maha Guna con su seviche bien atlántico, las pizzas todas y en especial la de camarones y al cierre ese strogonoff de mollejitas, súper caliente que volvía el alma al cuerpo. A Adolfo Alonso de Oliva y Sal que aportó su corazón de cocinero, las empanaditas, delicatessen de Medio y Medio y a mi suegra, Fanny Delacroix por su antológico paté de la campaña. Las tortas de Línz despertaron tal interés que hasta nos anotamos en una burocrática cola para degustarlas. Regenteando la barra de champagne estaba Marito de Oliva y Sal que vino a curtir la fiesta pero le ganó el oficio. Y la noche que comenzó con la “bossa ajazzada” de Carola Kagel y sus músicos. La cantante, recibió como siempre halagos, seducciones, y muchos ¡¡¡Ah!! !¡Qué dulce! ¡¡¡Ah!! !¡Qué clase!
Mientras Ariel anfitrionaba para arriba y para abajo, Alejandra y Guillermo se conversaban todo con medio mundo. Y yo, les cuento, me moría por bailar...
The Rock estaba espectacular, las luces, la ambientación. No siempre podemos gozar de una fiesta entre obras de arte. Algo piola, que día y noche le puso onda al lugar, fue el ensamble de fotos antiguas de Punta Ballena, (gracias Ale y Rodrigo), que se proyectaba, tan lejanas en el tiempo que arrancaban más sonrisas que nostalgia.
Y la noche seguía, y Raúl Casavalle en una mesa iluminada y de gorro pomposo, asistente mediante, esculpía, hojitas, firuletes, nombres, bombones y fantasías en chocolate que a la hora del café duraron lo que un suspiro. De sopetón se vino el cuarteto del Yuyo Delgado, y ahí abandonamos platos, mesas y nos empezamos a acercar porque el tango bien contado es tan dramático que vale la “dorapa”. ¡Se rompieron todo!.
La gente empezó a abrirse para dejarle la pista a Flor y Jorge Rubio que disfrutaban suavecitos unos pasos dobles bien elegantes. Al lado, otra pareja, le estaba haciendo el honor a Piazzola con otro tipo de gracia, digamos…más arrabalera. Y esa mezcla de estilos en bailarines de corazón, le agregaron al momento el adjetivo “inolvidable”. Algunas señoras se salían de la vaina por bailar. ¡Mal por los caballeros que no se les animaron !¡Que no pase la próxima!. Y el tango de estos cuatro que hacen saltar las piedras y el aplauso, y el ¡¡¡Otra!!! ¡¡¡Bravo!! ! ¡¡¡Gracias Maestro!!!
Entonces, tipo “bajativo”, se vinieron los premios. Que estadías y comidas en Barceló, que en distintos destinos de Solanas, que en el Hotel Art Las Cumbres…. (Y aprovecho para avisarles que quienes tengan los números 57 y 96 pueden reclamar sus premios a nuestros teléfonos 579 802 o 578 732 – los numeritos están al reverso de las entradas). Y al final de los premios, 60 noches al caribe que se ganaron entre Rebeca Riva Zuccelli y Carmen Vera (30 y 30)
Ahí las luces se atenuaron para que los muchachos de Jam Session, que habían estado de día y hasta la puesta tocando en el jardín, ya repuestos, la emprendieran de nuevo con toda la fuerza en esa fusión ( que no voy a detallar porque soy la madre de uno de ellos y todos mis adjetivos le resultan “inapropiados”). Y ahí se prendieron otros amigos músicos que andaban de invitados y le dieron al final de la noche esa “pulenta” contagiosa.
Les cuento que sacamos fotos al “tun tun”, (nada de flashes en la cara), porque la verdad….lo mejor de una fiesta es perder un poco la identidad, la careta que le dicen. Olvidarnos por un rato de quienes somos o debemos ser y disfrutar. Pero creo, (y que me digan si le pifio), que fue una buena fiesta. A pesar de la noche frescota del sábado, ahí adentro, los espíritus estaban bien caldeados. Eso. “Espíritu de verano”, que después de todo es parte del objetivo de las Jornadas de La Ballena. Espíritu alto, la mejor actitud, y nuestro más cuidado servicio.
¡Toda Punta Ballena, todo el año, de fiesta! ¡En otoño, en invierno, en primavera, que la vida es corta y pasa rápido!!!
Al otro día si, pude asistir al Arboreto por esto de la charla. El escritor Diego Fischer, muy respetuoso de la envergadura de Don Antonio, rememoraba lo investigado. Selva Rubbo defendía el honor del pionero ahuyentando las especulaciones de muchos sobre su fortuna. Raúl Previtali hizo el aporte más que válido de que habría que empezar a ocuparse de otros pioneros que, a la par de Lussich, hicieron historia en Punta Ballena. Eleonora Lussich, muy gentil, le tiró la lengua a Juan Ferreres y ahí se vinieron las risas, las anécdotas y las desmitificaciones, contadas con una pasión contagiosa. Faltó cafecito caliente (prometemos para la próxima).
Y siguieron las jornadas, en distintos puntos de Punta Ballena, con todo lo expuesto en The Rock, con el clima incluso mucho más frió, pero yo creo, y díganme si me equivoco, que cuando uno pasa bien, trabajando y entre amigos, no hay clima que nos pueda.
Un abrazo a los Balleneros y a los amigos de Punta Ballena. Muchas gracias por saltar individualidades y unirse. Y estén atentos porque en breve, “Jornadas de la Ballena”,… continuará